La planificación mensual consiste en decidir una sola vez, a principio de mes, qué vas a terminar este mes y cómo vas a gastar tu dinero. Un buen plan mensual se arma en treinta minutos, tiene como mucho tres metas y las reparte entre las semanas.
Seguramente te suena: es primero de mes, abres una página en blanco y escribes que este mes empiezas a hacer deporte, que terminas ese curso y que vas a ahorrar un poco. Llega el día veinte y no has vuelto a mirar esa página, una factura te ha vuelto a tomar por sorpresa y el ahorro se ha quedado para el mes que viene.
No es un problema de fuerza de voluntad. Las metas que escribes a principio de mes nunca se trasladan a las semanas, al calendario ni al presupuesto: se quedan en esa página. En esta guía encontrarás una rutina que puedes montar en treinta minutos a principio de mes, un mes de ejemplo planificado semana a semana y una forma de cerrar el mes.
¿Qué es un plan mensual y qué no es?
Un plan mensual reúne en una sola página las metas del mes, sus fechas fijas y su presupuesto. El resultado no es una larga lista de deseos, sino unas pocas metas concretas repartidas en cuatro semanas.
Se suele confundir con dos cosas:
- No es una lista de metas para el año. La meta anual te dice adónde quieres llegar; el plan mensual, cuánto vas a avanzar en ese camino este mes. "Mejorar mi inglés este año" es una dirección; "terminar este mes las cuatro primeras unidades del libro de A2" es un plan.
- No es un plan semanal. El plan mensual decide qué meta cae en qué semana; el plan semanal reparte las tareas de esa semana entre los días. Cómo montar la semana lo tienes en nuestra rutina de planificación semanal, y cómo llenar el día por dentro, en nuestra guía para organizar tu día.
El mes tiene además otra particularidad: el dinero también funciona por meses. El sueldo llega cada mes, y el alquiler, las facturas y las suscripciones se pagan cada mes. Por eso el mes es la escala más natural para planificar juntos tu tiempo y tu dinero.
¿Por qué el plan mensual se olvida a mitad de mes?
La mayoría de los planes mensuales se olvidan por uno de cuatro motivos, y los cuatro son errores que se cometen al armar el plan.
- Hay demasiadas metas. Con el entusiasmo del principio de mes se escriben siete metas. Pero el mes solo tiene cuatro semanas y cada una ya viene cargada de lo suyo. Las siete metas avanzan un poco y ninguna se termina.
- Las metas no están repartidas por semanas. "Terminar el curso" es un resultado de fin de mes, pero no te dice qué hacer el segundo martes del mes. Una meta que no se reparte por semanas se queda cada semana "para la próxima", y así se acaba el mes.
- No se tuvieron en cuenta las fechas fijas. Una boda, un examen o un viaje de trabajo pueden ocupar una semana entera del mes. Si el plan se arma sin saberlo, la meta que caía en esa semana desaparece sin hacer ruido.
- El dinero va por un lado y el plan por otro. Decides que este mes vas a ahorrar, pero no decides cuánto vas a gastar en cada categoría. A fin de mes no te queda un ahorro, sino unos gastos que no sabes adónde fueron.
Los cuatro tienen algo en común: el plan se queda en el papel y no llega ni al calendario ni al presupuesto. La rutina de abajo corrige justo eso.
La rutina de 30 minutos a principio de mes: arma tu mes en 5 pasos
Puedes hacer esta rutina el último día del mes o el primero. Basta con una hoja de papel, tu calendario y el extracto bancario del mes anterior, y en total te lleva media hora.
1. Mira el mes anterior (5 minutos). Antes de empezar el mes nuevo, puedes responder dos preguntas sobre el anterior: "¿Qué meta terminé y cuál no?" y "¿En qué se me fue más dinero?". La meta que no terminaste puede pasar a este mes o puedes decidir dejarla a un lado. La forma más sencilla de ver tus gastos es agruparlos por categorías. Te explicamos cómo en nuestro artículo ¿adónde va mi dinero?.
2. Pasa lo fijo del mes al calendario (5 minutos). Empieza por las fechas que no puedes cambiar: los días del alquiler y de las facturas, cumpleaños, exámenes, viajes, vacaciones. El objetivo de este paso es ver cuántas semanas libres tiene el mes de verdad. Si un viaje de trabajo ocupa tu tercera semana, ya sabes desde ahora que esa semana no conviene empezar una meta nueva.
3. Elige de 1 a 3 metas para el mes (5 minutos). Pregúntate: "¿Qué tres cosas tendría que terminar para dar este mes por bueno?". Si eliges metas de distintos ámbitos, como el trabajo, la vida personal y la salud, el mes será más equilibrado. Cada meta tiene que ser lo bastante concreta como para responder con claridad, a fin de mes, a la pregunta "¿la terminé?". No "leer más", sino "terminar dos libros".
4. Reparte las metas entre las semanas (10 minutos). Este es el paso más importante de la rutina. Puedes repartir cada meta entre las cuatro semanas y darle a cada semana una parte pequeña y clara. A la semana cargada de compromisos fijos le puedes dar menos y a la semana libre, más. Así, el domingo por la noche, cuando montes tu plan semanal, ya sabrás qué tienes que avanzar esa semana.
5. Arma el presupuesto del mes (5 minutos). Por último, puedes decidir cuánto vas a gastar este mes en cada categoría: supermercado, transporte, comer fuera, ocio. Primero restas los gastos fijos (alquiler, facturas, suscripciones) y luego repartes lo que queda entre las categorías. Si buscas una regla para hacer el reparto, la regla 50/30/20 es un buen punto de partida, y si te gusta ponerle un límite propio a cada categoría, el método de los sobres está pensado justo para eso.
Al terminar la rutina tienes tres cosas: las fechas fijas en el calendario, como mucho tres metas repartidas por semanas y un presupuesto dividido en categorías. Así, el día veinte puedes ver de un vistazo en qué punto está tu plan.
Ejemplo de plan mensual: un noviembre planificado semana a semana
Entender la rutina es fácil; verla aplicada enseña más. Esta persona trabaja a tiempo completo y está planificando noviembre.
Lo fijo: 1 de noviembre, alquiler; 5 de noviembre, sueldo; 10 de noviembre, factura de la luz; 15 de noviembre, cumpleaños de su madre; del 18 al 20 de noviembre, viaje de trabajo; 25 de noviembre, factura de internet.
Las tres metas del mes:
- Trabajo: escribir la propuesta del nuevo proyecto y presentarla, como muy tarde, el 17 de noviembre.
- Personal: terminar las unidades 4 y 5 del curso de inglés.
- Dinero: apartar el 10 % del sueldo para ahorro en cuanto llegue y no pasarse del límite del supermercado.
El reparto semana a semana:
- Semana 1 (del 1 al 7 de noviembre). Investigación y esquema de la propuesta. La primera mitad de la unidad 4 de inglés. Se paga el alquiler, se crean las categorías del presupuesto y, cuando llega el sueldo el día 5, se aparta el 10 % para ahorro.
- Semana 2 (del 8 al 14 de noviembre). Primer borrador de la propuesta. Se termina la unidad 4 de inglés. El regalo de cumpleaños se compra esta semana, porque el 15 cae en domingo.
- Semana 3 (del 15 al 21 de noviembre). Semana de viaje, así que la carga es ligera. La propuesta pasa una última revisión y se presenta el 17, antes del viaje. Esta semana no hay nada de inglés.
- Semana 4 (del 22 al 30 de noviembre). La unidad 5 de inglés entera. El 25, la factura de internet; el último día del mes, el repaso de fin de mes.
Como el viaje se apuntó en el calendario a principio de mes, a esa semana solo se le asignó la entrega de la propuesta, y el inglés se dejó para la semana siguiente al viaje. Así, ninguna semana cargó con más de lo que podía llevar.
El repaso de mitad de mes: 10 minutos el día 15
Volver al plan diez minutos a mitad de mes evita las prisas de la última semana. Para este repaso bastan tres preguntas:
- ¿Van bien las metas? ¿Se terminaron las partes de las dos primeras semanas y, si no, caben en las dos que quedan?
- ¿Cómo va el presupuesto? Ya ha pasado la mitad del mes: ¿en qué categoría has gastado más de la mitad del límite? Si el día 15 ya has gastado el 80 % del límite del supermercado, te toca tomar una decisión para la segunda mitad.
- ¿Qué ha cambiado? Si ha aparecido una fecha fija nueva o una tarea inesperada, ¿qué meta debería quedarse con una parte más pequeña?
Si resulta que una meta no cabe este mes, dejarla no es un fracaso, es un ajuste. Terminar dos de tres metas es mejor que dejar las tres a medias.
El repaso de fin de mes: pasa al mes nuevo con 3 preguntas
El último día del mes puedes dedicar diez minutos al cierre. Este cierre es, a la vez, el primer paso del mes siguiente.
- ¿Qué terminé? ¿Cuál de las tres metas está terminada? Fijarte en lo que terminaste te muestra qué tamaño de meta te funciona.
- ¿Qué no terminé y por qué? ¿Era demasiado grande la meta, no se repartió por semanas o el mes cambió de forma inesperada? Saber el motivo te ayuda a no cometer el mismo error el mes que viene.
- ¿El dinero cuadró con el plan? ¿Qué categoría se quedó por debajo del límite y cuál lo superó? Si hay una categoría que se pasa todos los meses, o el límite no es realista o ha llegado el momento de revisar ese gasto.
Las respuestas a estas tres preguntas ya cubren el primer paso del mes nuevo ("Mira el mes anterior"). Así, cada mes no empiezas de cero, sino aprendiendo del anterior.
¿Dónde conviene tener el plan mensual?
Te sirve tanto el papel como una app. Lo importante son dos cosas: ver el mes entero de un vistazo y tener el calendario y el presupuesto en el mismo sitio. Si las fechas están en un lado y los gastos en otro, en el repaso de mitad de mes tienes que juntarlos en tu cabeza.
En Pumpynotes puedes armar tu plan mensual en tres lugares:
- La vista Mes del Calendario. Ves el mes entero semana a semana en una sola cuadrícula. Puedes añadir como eventos lo fijo, como el alquiler, las facturas, los cumpleaños y los viajes, y colocar las partes semanales de tus metas en la semana que les toca.
- Eventos recurrentes. Las fechas que caen el mismo día cada mes, como el alquiler o una factura, puedes crearlas una sola vez con la repetición "Cada mes". Así no tienes que volver a escribirlas en tu rutina de principio de mes. Te explicamos cómo en nuestro artículo sobre eventos recurrentes y recordatorios.
- Presupuesto mensual. En la pestaña Presupuesto de Finanzas puedes fijar un límite mensual para cada categoría de gasto. A medida que gastas, la barra de la categoría se llena; al llegar al 80 % del límite se vuelve amarilla y, si lo superas, la parte que se pasa aparece en rojo. El presupuesto siempre mide el mes en curso y, cuando empieza un mes nuevo, la medición pasa sola al mes nuevo. En el repaso de mitad de mes, la respuesta a "¿cómo va el presupuesto?" se ve de un vistazo. En el plan gratuito puedes ponerle límite a una categoría, y en los planes de pago, a todas. Los pagos regulares, como el alquiler y las suscripciones, también puedes crearlos una sola vez como transacciones recurrentes mensuales.
Pumpynotes es gratis. Puedes reunir tu calendario, tus notas y tu presupuesto en un único espacio de trabajo y empezar hoy mismo a repartir entre las semanas las tres metas de este mes.
Preguntas frecuentes
¿Cómo hacer un plan mensual?
Primero miras el mes anterior: qué meta terminaste y adónde fue el dinero. Luego pasas al calendario las fechas fijas del mes, eliges como mucho tres metas y las repartes entre las cuatro semanas. Por último, restas los gastos fijos y repartes lo que queda entre las categorías para armar el presupuesto del mes. Estos cinco pasos llevan unos treinta minutos.
¿Cuándo conviene hacer la planificación mensual?
El último día del mes o el primero son el mejor momento, porque los resultados del mes anterior todavía están frescos. Si cobras a mitad de mes, también puedes hacer el plan según el día de cobro; así armas el presupuesto con cifras reales. Te recomendamos además un repaso de diez minutos a mitad de mes.
¿Cuántas metas debe tener un plan mensual?
De una a tres metas es un buen comienzo. El mes solo tiene cuatro semanas y cada semana ya trae lo suyo. Si cada mes se te queda la mitad de las metas sin terminar, el problema no es tu ritmo sino la cantidad: puedes probar un mes solo con dos metas.
¿Qué diferencia hay entre un plan mensual y un plan semanal?
El plan mensual elige las metas del mes y decide qué parte de cada meta cae en qué semana. El plan semanal reparte entre los días la parte que le toca a esa semana. Y el plan diario les da hora a las tareas de ese día.
¿Cómo hacer un presupuesto mensual?
Primero apuntas los ingresos del mes y restas los gastos fijos, como el alquiler, las facturas y las suscripciones. Luego repartes lo que queda entre categorías como supermercado, transporte y ocio, y le pones un límite a cada una. A mitad de mes puedes mirar qué categoría se acerca a su límite y ajustar la segunda mitad en consecuencia.
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